Conocer el error con que medimos es muy importante y nos permite enfocar el problema correctamente. De cada magnitud medida debemos conocer entre qué valores puede estar nuestro error de apreciación y cómo puede afectar a otros cálculos en los que esta medida interviene.

El mejor método para acercarnos al verdadero valor de lo medido es que la medida la hagan independientemente varias personas y luego promediemos los valores que han obtenido.
Este procedimiento funciona muy bien, incluso en pronósticos o elección de soluciones para diversos aspectos de la vida: las opiniones de muchos (no manipuladas y sin influenciarse unos a otros) dan medias muy ajustadas a la realidad, o a lo que es más conveniente hacer.

Parece ser que un gran número de personas, aunque no sean necesariamente expertas en un tema, opinando de manera independiente sobre una cuestión de tipo social, se acercan más con sus pronósticos a lo que luego se comprueba que resulta mejor, que un pequeño número de expertos que lo estudian. Esto va bien en temas sociales.

Contra lo anterior está esta frase de R. Feynman . ¿Qué es mejor para conocer la forma de la nariz del emperador de China, al que nadie podía mirar, preguntar al jardinero que en un descuido la vio fugazmente; o hacer una encuesta entre la población china?. En las Ciencias (Físicas, Matemáticas, Biología, etc.) la opinión de los expertos debe ser la única opción posible. Opinar de lo que ni siquiera se sabe definir puede dar lugar a un verdadero desastre.